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Miami Winery, el
exótico sabor del trópico
ELENA KENNY
El Nuevo Herald

C.M. GUERRERO / El
Nuevo Herald
Luis Paredes (derecha)
y su hijo Alex Paredes (izquierda) han ganado premios por sus vinos hechos con
guayabas, mangos y otras frutas tropicales.

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VIDEO
| Miami Winery, el exótico sabor del trópico (el Nuevo Herald/CM Guerrero)
En
la provincia cubana de Las Villas comenzó hace muchos años una tradición de
vinos de frutas tropicales con raíces francesas, que una familia cubana ha
logrado continuar con éxito en Miami, tras construir un mejor futuro en la
tierra adoptiva.
Hace casi ocho
años la familia Paredes obtuvo la licencia federal para producir vinos de frutas
tropicales, que tienen su origen en las costumbres recibidas de sus ancestros
franceses.
Lo que empezó como
una producción artesanal de vinos, poco a poco evolucionó hasta abrir paso a la
bodega Miami Winery, que hoy opera en Miramar, del condado Broward. Pero, tiene
sus fincas para producir las frutas en Kendall, en 14250 SW 199 Ave.
''Después de que
mi padre decidió producir vino exótico en Miami, vi una oportunidad de negocio'',
contó Alexis Paredes, el presidente de Miami Winery.
Aunque Paredes no
conoció a su tatarabuelo, Luis Piovett, ha aprendido a apreciar la tradición
familiar a través de las historias que le ha contado su padre, Luis M. Paredes.
El recuerda cómo desde pequeño ayudaba a su madre María del Carmen a seleccionar
cuidadosamente las frutas que se cultivaban en la finca familiar en Las Villas,
para producir el vino que nunca faltaba en la mesa de su hogar y que con
frecuencia se regalaba a parientes y amigos. Ella había aprendido las técnicas
para hacer vino de su abuelo Luis Piovett y Paredes las heredó de su madre.
''Nuestro vino es
natural, no encontrarás sulfato, químicos ni sabores artificiales'', aseguró
Luis Paredes, quien hoy es el maestro vinatero de Miami Winery.
Pero antes de
cristalizar este sueño, Paredes recorrió un largo camino. Sus primeros años en
Miami no fueron fáciles.
''Yo vine muy
pobre'', recordó.
El 7 de julio de
1966, Paredes secuestró un avión de la fuerza aérea de Cuba para sacar a su
familia de la isla a través de Jamaica y su resolución acaparó titulares en la
prensa. A él se unió el piloto que en un tiempo sirvió al Che Guevara, y su
familia. Finalmente, Paredes llegó a EEUU el 14 de julio, junto con su esposa y
sus tres hijos (Alexis tenía apenas ocho meses).
Como él había sido
ingeniero de la fuerza aérea de Cuba, con gran experiencia en motores de
propulsión, y había ocupado altos cargos, comenzó a trabajar en el Aeropuerto
Internacional de Miami, donde llegó a ser inspector.
Luego, en 1979,
obtuvo una licencia de corredor de bienes raíces para comprar casas en mal
estado, remodelarlas y venderlas. Fue en esa época que adquirió su finca en
Kendall, donde empezó a cultivar guayaba, mango y lychee. Con la guayaba comenzó
a experimentar hasta que obtuvo ''una variedad única'' que da frutos ``los 365
días del año y ha sido reconocida por el Departamento de Agricultura''.
A raíz de ayudar
en el negocio de bienes raíces de la familia, Alexis Paredes decidió estudiar
arquitectura. Después de graduarse en las universidades de Houston y de Roma,
así como en la Escuela de Diseño de la Universidad de Harvard, se enfocó en el
diseño de instalaciones aeroportuarias y de proyectos escolares en Orlando,
donde también fundó su compañía, Paredes Design Consultants, que maneja obras de
miles de millones de dólares. Además, su firma participó en el desarrollo de
Islands of Adventure de Universal Studios y es co-inventor junto a la empresa
floridana Kinetics Inc. de la tecnología del
electronic
ticketing,
que actualmente usan millones de pasajeros de líneas aéreas.
Tras saborear el
éxito en su carrera, Paredes decidió ''jubilarse'' aunque sigue como presidente
y director ejecutivo de su firma en Orlando. Al regresar a Miami y degustar los
vinos artesanales de su padre, que además agradaban a familiares y amigos, se le
ocurrió la idea de invertir parte de su capital en el desarrollo de una bodega.
''Pero no quisimos
vender nuestros vinos sin antes saber qué pensaban los expertos'', explicó
Alexis Paredes.
Para presentarlos
oficialmente en ferias especializadas, el arquitecto diseñó una botella
estilizada, inspirada ''en el estilo de vida de Miami y en el Art Deco de Miami
Beach''. Y cuando ganaron la primera medalla
Best of Show,
en el International Restaurant Show del 2004 de San Francisco, California,
Paredes dijo a su padre: ``Oh, viejo, estamos ante algo muy valioso''.
Así que se
propusieron dar el siguiente paso: encontrar un sitio para desarrollar la
producción de los vinos bajo las marcas Adventure (guayaba); Fiesta (mango) y
Romance (lychee).
Pese a que
intentaron instalar la bodega en el condado Miami-Dade, no tuvieron la acogida
que sí encontraron en el vecino condado Broward y desde Miramar, donde están los
tanques de fermentación, están produciendo el vino que hoy se encuentran en los
anaqueles de ciertos supermercados Sedano's, situados en ambos condados. También
en licorerías especializadas de la Florida, incluyendo Orlando, Mount Dora y
Oviedo. A corto plazo, esperan estar en grandes cadenas de restaurantes y en
cruceros.
En los últimos
tres años Miami Winery ha ganado múltiples medallas que hoy cuelgan de las
paredes de su oficina en Miramar. Pero tanto hijo como padre no olvidan aquellos
días que recorrieron Italia en busca de una compañía que les fabricara una
máquina especial para colocar la etiqueta en las botellas, que no son
verticales, hasta lograr su objetivo.
''Mi madre, de 88
años, que vive en Cienfuegos, no sale de su asombro al ver hasta dónde hemos
llegado'', contó Luis Paredes. ''Lamentablemente, no podemos enviarle los vinos
y sólo puede verlos a través de la internet'', añadió.
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